Guías General 14.08.2026

Tanque lleno, bomba apagada: cómo seguir moviéndote durante un apagón

Durante un apagón pueden fallar bombas, pagos con tarjeta y cargadores eléctricos. Una reserva razonable, efectivo y un plan ayudan a conservar la movilidad.

Tanque lleno, bomba apagada: cómo seguir moviéndote durante un apagón
Durante un apagón, el auto puede volverse de repente mucho más importante que en la vida cotidiana. Puede servir para llegar donde familiares, ir al médico o alcanzar un punto de encuentro acordado. Pero justamente en ese momento puede aparecer un problema que muchas personas subestiman: una gasolinera puede tener gasolina o diésel en sus tanques subterráneos, pero sin electricidad las bombas, las cajas y los pagos con tarjeta pueden dejar de funcionar. Salir con el tanque casi vacío puede terminar rápidamente en un problema.

La precaución más sencilla es no conducir habitualmente hasta entrar en reserva. Como referencia práctica, conviene evitar que el tanque permanezca mucho tiempo por debajo de aproximadamente la mitad. Esto no significa llenar el depósito por miedo cada día ni almacenar grandes cantidades de combustible. Se trata simplemente de contar con un margen si las gasolineras cierran temporalmente, pierden electricidad o aparecen largas filas.

También conviene tener efectivo dentro de la reserva de emergencia. Aunque una estación pueda seguir trabajando con una planta eléctrica, eso no garantiza que funcionen los terminales de tarjetas, la conexión a internet o los proveedores de pago. Billetes pequeños pueden ser útiles. Aun así, no des por hecho que todas las gasolineras permanecerán abiertas durante un apagón amplio.

Piensa de antemano qué desplazamientos serían realmente necesarios. Durante un corte grande pueden apagarse los semáforos, las intersecciones volverse más peligrosas y las vías quedar bloqueadas por tráfico o vehículos de emergencia. Por eso el auto no debe utilizarse para diligencias innecesarias. Anota destinos importantes: familiares, médico, farmacia, punto de encuentro o un posible lugar alternativo. Un mapa de papel o mapas descargados previamente ayudan si los datos móviles y la navegación dejan de ser confiables.

Quien conduce un vehículo eléctrico enfrenta un problema parecido de otra forma. Los cargadores públicos también necesitan electricidad y comunicación. Por eso un vehículo eléctrico tampoco debería quedarse de forma habitual con la batería casi agotada. Si cargas en casa, averigua si el cargador doméstico se apaga completamente cuando falla la red, como normalmente debe ocurrir por seguridad, y no supongas que un sistema solar seguirá entregando energía automáticamente.

Guardar combustible de reserva puede parecer útil, pero añade riesgos. Utiliza únicamente recipientes homologados para combustible, bien cerrados, y respeta las normas locales de almacenamiento y protección contra incendios. La gasolina o el diésel nunca deben guardarse en botellas de bebidas, recipientes abiertos o envases improvisados. No almacenes combustible dentro de áreas habitables ni cerca de llamas, calentadores u otras fuentes de ignición.

El propio auto puede servir de manera limitada como fuente de energía. Los puertos USB o un adaptador adecuado de 12 voltios pueden cargar un teléfono o pequeños dispositivos. Sin embargo, hay que vigilar la batería del vehículo. Más importante todavía: nunca dejes un motor de combustión encendido dentro de un garaje, estacionamiento subterráneo u otro espacio cerrado. El monóxido de carbono es invisible, no tiene olor y puede ser mortal.

Piensa también en una alternativa al vehículo. Una bicicleta, un carriola en buenas condiciones, un pequeño carrito de mano o simplemente buenos zapatos pueden ser más útiles para trayectos cortos que un auto atrapado en un tapón. Las familias deberían decidir previamente quién usaría cada vehículo y asegurarse de que los conductores sepan dónde están las llaves, el efectivo y los documentos necesarios.

Para terminar, haz una revisión sencilla de movilidad: ¿el tanque o la batería tienen suficiente carga? ¿Hay algo de efectivo disponible? ¿Conoces las rutas importantes sin navegación en línea? ¿Existe una alternativa para distancias cortas? Responder estas cuatro preguntas antes de un apagón no te hace independiente de las gasolineras de combustible ni de la red eléctrica, pero reduce mucho las sorpresas.