Guías General 24.09.2026

Tras tormenta y apagón: mantente lejos de líneas eléctricas dañadas

Los cables caídos o colgantes pueden seguir energizados tras un temporal. Un plan sencillo de seguridad protege a la familia y a los vecinos.

Tras tormenta y apagón: mantente lejos de líneas eléctricas dañadas
Después de una tormenta fuerte, el primer impulso suele ser empezar a limpiar. Puede haber ramas sobre la calle, una cerca dañada, cables colgando más bajo de lo normal y, al mismo tiempo, un corte de electricidad. Precisamente en esa situación la prudencia es más importante que la rapidez. Las líneas eléctricas dañadas pueden continuar energizadas aunque dentro de tu propia vivienda no haya corriente.

La regla principal es sencilla: mantén distancia y no toques nada que pueda estar en contacto con una línea dañada. No se trata solamente del cable, sino también de ramas, árboles, cercas, antenas, vehículos, andamios u objetos mojados. La electricidad puede transmitirse por materiales conductores. Un cable que está quieto sobre el suelo nunca debe considerarse sin tensión.

Prepara tu hogar antes de la temporada de tormentas. Piensa qué rutas utilizan normalmente la familia, los niños o las mascotas: puerta principal, entrada de vehículos, jardín, garaje, zona de basura y camino hacia la calle. Define de antemano una ruta alternativa si un árbol o una línea bloquea alguno de esos lugares. Por la noche conviene tener una linterna potente a mano para que nadie entre accidentalmente en una zona peligrosa.

Después de la tormenta, cualquier revisión comienza desde una distancia segura. Permanece primero dentro del edificio o en un lugar protegido y observa los alrededores antes de salir. Si los cables cuelgan de forma inusual, hay conductores en el suelo o ramas tocando líneas eléctricas, no entres en esa zona. Mantén alejados a niños y animales y avisa a los vecinos sin acercarte al peligro.

Informa de las líneas dañadas al operador local de la red o a los servicios de emergencia. Describe el lugar con la mayor precisión posible. No intentes retirar una rama, levantar un cable con una escoba ni mover un vehículo que esté tocando una línea. Los guantes aislantes domésticos, las botas de goma o una vara de madera seca no convierten ese trabajo en una tarea segura.

Hay que extremar la precaución cerca del agua. Charcos, calles inundadas, suelo mojado y objetos metálicos pueden hacer difícil valorar el riesgo. Si un cable está dentro del agua o una instalación eléctrica se ha inundado, mantente fuera del área. Tampoco entres en un sótano inundado si pueden estar afectados enchufes, tableros eléctricos u otros equipos.

Resulta útil tener un pequeño equipo de seguridad para tormentas junto a la salida: linterna o lámpara frontal, chaleco reflectante, teléfono móvil, batería externa y el número del operador eléctrico. Estos objetos no son para realizar reparaciones. Sirven para detectar un peligro, ser visible y pedir ayuda profesional.

Incluso después de un aviso oficial de que la electricidad ha regresado, conviene revisar la situación de tu vivienda. Si tu edificio sigue a oscuras mientras las casas vecinas ya tienen suministro, podría existir daño en la acometida o en la instalación interna. El operador de red o un electricista cualificado debe revisarlo antes de improvisar.

Un apagón por tormenta no termina cuando deja de llover. La fase más peligrosa puede empezar después, cuando la gente sale a limpiar y pasa por alto infraestructura dañada. Decidir previamente qué rutas evitar, quién vigilará a niños y animales y cómo contactar al operador reduce un riesgo evitable y puede impedir que un daño material termine en una lesión grave.

Regla fácil de recordar: si una línea está dañada o su estado no está claro, no te acerques, no toques nada, mantén libre la zona y repórtala.