Después de una tormenta, un cable eléctrico caído puede parecer sorprendentemente inofensivo. Puede estar quieto sobre la carretera, sin chispas y sin hacer ruido. Precisamente ahí está el peligro: una línea puede seguir energizada aunque no haya ninguna señal visible. Después de una tormenta, temporal o apagón, la regla es clara: mantener distancia y nunca intentar mover una línea dañada por cuenta propia.
Hawaiian Electric recomienda mantener una distancia de seguridad de al menos unos 30 pies, aproximadamente nueve metros, respecto de líneas caídas. Los objetos cercanos también pueden volverse peligrosos. Si una línea toca una cerca metálica, una barrera, un vehículo u otro elemento conductor, la electricidad puede transmitirse más allá del cable. Por eso no hay que evitar solo la línea, sino también todo lo que pueda estar en contacto con ella.
El agua requiere especial precaución. Calles inundadas, charcos o agua estancada pueden quedar energizados por líneas aéreas o subterráneas dañadas. Este peligro no se puede ver. Nunca camines ni conduzcas por agua sospechosa si puede haber infraestructura eléctrica dañada en la zona. Tampoco deben tocarse equipos o instalaciones eléctricas mojadas.
Un error frecuente es intentar apartar el cable con una rama, una escoba, un trozo de madera o una herramienta. No lo hagas. Materiales que parecen seguros cuando están secos pueden conducir electricidad si están mojados o sucios. Mover líneas dañadas corresponde exclusivamente a la empresa eléctrica o a personal cualificado.
Si una línea cae sobre un automóvil, el interior del vehículo suele ser inicialmente el lugar más seguro. Mientras no exista un peligro inmediato, como un incendio, los ocupantes deben permanecer dentro y esperar ayuda. Nadie desde el exterior debe tocar el vehículo. Si un incendio u otro peligro obliga a salir, no se debe tocar al mismo tiempo el vehículo y el suelo. Hawaiian Electric recomienda saltar fuera con ambos pies juntos y después alejarse con pasos pequeños y arrastrados, manteniendo los pies juntos y en contacto con el suelo.
La razón es la llamada tensión de paso. Cuando la corriente entra en el suelo, distintos puntos de la superficie pueden tener voltajes diferentes. Cuanto mayor sea la distancia entre los pies, mayor puede ser la diferencia de potencial que atraviese el cuerpo. Por eso no se debe caminar normalmente ni correr dentro de la zona peligrosa.
Lo mismo se aplica a personas heridas. No intentes agarrar inmediatamente a alguien que pueda seguir en contacto con una línea o un objeto energizado. Al tocarlo, tú también podrías convertirte en parte del circuito. Mantén distancia, advierte a otros y llama al servicio de emergencias local y a la compañía eléctrica.
Después de una tormenta, niños y mascotas no deberían entrar sin supervisión en zonas dañadas. Árboles caídos, ramas, cercas y objetos metálicos también pueden estar en contacto con cables. Incluso una línea que parece separada del poste no debe considerarse segura.
La regla principal es sencilla: observar, mantener distancia, asegurar la zona desde lejos y avisar. No tocar el cable, no arrastrar objetos ni intentar reparaciones improvisadas. Si es posible, advierte a otras personas antes de que se acerquen. Un cable silencioso puede ser tan peligroso como uno que produce chispas.
Fuentes: Hawaiian Electric – Downed Power Line Safety; Ready.gov – Floods y Power Outages.
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17.08.2026
No produce chispas y aun así puede matar: cables caídos tras tormentas y apagones
Los cables caídos pueden seguir energizados aunque no haya chispas. Así evitas tensión de paso, agua electrificada, vehículos peligrosos y otros riesgos ocultos.