Guías General 21.09.2026

Reserva de frío antes del corte: prepara el frigorífico y el congelador

Cuando se anuncia un temporal, también se puede almacenar frío de forma planificada. Con termómetros, recipientes de agua congelada y un plan claro, los alimentos pueden mantenerse protegidos durante más tiempo si falla la electricidad.

Reserva de frío antes del corte: prepara el frigorífico y el congelador
Cuando se anuncia un temporal fuerte, muchas personas piensan primero en linternas, baterías externas y ventanas cerradas. Sin embargo, una parte de la preparación ante un apagón ya está en la cocina: el frigorífico y el congelador pueden convertirse durante varias horas en una reserva pasiva de frío. Prepararlos antes de un posible corte permite ganar tiempo y reduce el riesgo de tener que tirar alimentos.

El primer paso es un termómetro sencillo. Un pequeño termómetro para frigorífico y congelador permite comprobar cuánto ha cambiado realmente la temperatura después de perder el suministro. La posición del regulador del aparato no proporciona esa información. Las autoridades de seguridad alimentaria recomiendan normalmente mantener el frigorífico en torno a 5 grados Celsius o menos y el congelador cerca de menos 18 grados. Empezar desde una temperatura segura aumenta el margen disponible.

Si se pronostica una tormenta, un tifón u otro fenómeno severo con posibilidad de cortes eléctricos, conviene que el congelador esté razonablemente lleno. Los huecos pueden completarse con acumuladores de frío o recipientes de plástico adecuados llenos de agua congelada. No deben llenarse hasta el borde, porque el agua se expande al congelarse. Una masa fría grande y continua se calienta más lentamente que muchos objetos pequeños separados por bolsas de aire.

También pueden prepararse los propios alimentos. Productos que se utilizarán durante los próximos días y que admitan congelación pueden trasladarse al congelador con antelación. Al mismo tiempo, conviene decidir antes del temporal qué alimentos refrigerados deberían consumirse primero si el corte se prolonga. Así se evita abrir la puerta una y otra vez simplemente para comprobar qué hay dentro.

Una vez que se va la luz, la regla principal es sencilla: mantener cerrados el frigorífico y el congelador tanto como sea posible. La Food Standards Agency británica y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos utilizan como orientación unas cuatro horas para un frigorífico que no se abre. Un congelador lleno puede mantenerse suficientemente frío unas 48 horas y uno medio lleno alrededor de 24. Son estimaciones, no garantías. La temperatura ambiente, el tipo de aparato, la carga y la temperatura inicial influyen en la duración real.

Para un corte más largo conviene disponer de una nevera portátil o caja térmica limpia. Los acumuladores congelados o el hielo pueden proteger alimentos delicados cuando el frigorífico ya no consigue mantener una temperatura segura. Quien viva en una zona con tormentas frecuentes puede averiguar con antelación dónde comprar hielo en bloque. El hielo seco también puede prolongar la refrigeración, pero exige precauciones especiales: no debe tocarse con las manos desnudas ni utilizarse de forma imprudente en espacios mal ventilados.

Cuando vuelve la electricidad, el olor y el sabor no sirven para determinar con seguridad si un alimento sigue siendo apto. Los productos perecederos deben valorarse según la temperatura, la duración del corte y las recomendaciones oficiales. Si existe una duda real, es más seguro desechar que probar. Los alimentos que hayan estado en contacto con agua de inundación o agua contaminada suponen además un riesgo higiénico independiente.

Una solución práctica es preparar un pequeño kit de frío para temporales: dos a cuatro acumuladores congelados, un termómetro, una bolsa o caja aislante, recipientes impermeables y una lista breve de los alimentos más sensibles. Todo debe quedar en un lugar conocido para no tener que buscarlo a oscuras.

La idea es sencilla: el frío también puede almacenarse. Crear esa reserva antes de una alerta convierte el frigorífico y el congelador en un amortiguador temporal durante varias horas. No sustituye una alimentación eléctrica de emergencia, pero puede proteger alimentos, evitar aperturas innecesarias y hacer que el hogar afronte un corte de electricidad con mucha más calma.

Fuentes: Food Standards Agency, “Food safety in a power cut”; USDA Food Safety and Inspection Service, “Keeping Food Safe During an Emergency”. Actualizado: septiembre de 2026.